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Una serie de asesinatos de políticos ha empañado el proceso electoral que se realizará mañana


Mañana 7 de Julio es el día esperado con ansias por muchas personas, los candidatos se preparan para ver que decisiones toma la gente, o que decisiones los hacen tomar antes de que los secuestren o haya alguna balacera para robar urnas.

Las elecciones locales de mañana en México, las primeras que se celebran en el país desde que Enrique Peña Nieto asumiera la Presidencia en diciembre de 2012, suponen una prueba de fuego para el acuerdo suscrito por las tres principales fuerzas políticas, del que deben surgir importantes reformas estructurales. La campaña electoral, una vez más, estuvo marcada por la violencia, que se ha cobrado la vida de más de una docena de candidatos y dirigentes y sus familiares.


Un tercio del censo electoral está convocado a estos comicios para renovar 1.348 alcaldías (más de la mitad de las que existen en el país), elegir legisladores locales en doce regiones y designar gobernador en Baja California, el primer estado que perdió el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), en 1989, tras monopolizar el poder desde 1929.

Del resultado de estas elecciones, en especial de los que consigan los partidos de la oposición, PRD y Partido Acción Nacional (PAN), dependerá en buena medida la marcha del Pacto por México suscrito apenas unas horas después de que Peña Nieto jurara su cargo. El Pacto ya ha dado frutos como las reformas educativas y de telecomunicaciones, pero se aboca ahora a su fase decisiva con la discusión de las reformas fiscal y energética (que incluye la posible apertura al capital privado de la petrolera estatal Pemex).

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